Nací en el fin del mundo (y el principio del paraíso), Algeciras, una noche del 76. Allí me crié, entre dos aguas, espantando moscas de las huevas secas. Luego crecí, y cual pato me alejé del nido, para intentar aprender sobre la mente humana, a Granada, donde pasé una buena temporada alejada del mar. Los vientos me sacaron del país y acabé en tierras británicas. Buenas tierras, pero pésimo clima. Regresé a la patria (más o menos), a Barcelona, donde vivo ahora.
Me encanta el mar, las artes, los gatos, jugar, un buen vino con un buen queso, Buñuel, Paco de Lucía y Charlie Parker.
Me dan coraje (no me gusta, traducción para los que no entiendan andaluz) los campos de golf, la tele, las pulgas, internet explorer, la música country y lo capullo que podemos llegar a ser los hombres.