Noviembre de 2007, Aviñón, Francia.
Una joven que dejó la marca de carmín de sus labios en un cuadro del pintor norteamericano Cy Twombly, ha sido condenada a pagar una multa de 1.500 euros y a 100 horas de trabajo de interés general.
Yvon Lambert, propietario de la obra, recibirá 1.000 euros por daños morales, pese a haber exigido dos millones de euros correspondientes al valor anunciado del lienzo. La Colección Lambert, donde se exhibía el cuadro, obtendrá 500 euros. Había solicitado 33.440 euros para cubrir los gastos de restauración. Rindy Sam, de nacionalidad camboyana, tendrá que pagar asimismo un euro simbólico por daños y perjuicios al artista, que reclamó esa indemnización, declarándose “horrorizado” por la marca de beso dejada en su cuadro.
La obra es un lienzo pintado completamente de blanco y forma parte de un tríptico llamado ‘Phaedrus’. Los restauradores no han podido eliminar el lápiz labial de la pintura, y han utilizado infructuosamente 30 tipos distintos de quitamanchas para hacer desaparecer la marca que dejó el beso de la admiradora.
La acusada alegó, por su parte, que su beso fue “un acto de amor y un acto artístico”. Dijo a la corte de la ciudad de Avignon que se había sentido “sobrecogida por la pasión” cuando vio la pintura. “Solo le di un beso. Fue un acto de amor, cuando lo besé, no estaba pensando. Pensé que el artista entendería”, agregó.
Pero Agnes Tricoire, abogada para el dueño del cuadro, dijo que el beso fue “tan agresivo como un puñetazo”, causando daños igualmente difíciles de restaurar. “No comparto la misma visión del amor. Para mi el amor requiere del consentimiento de ambas partes”, sostuvo.
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